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El Paro Camionero en Colombia: Una Mirada Más Allá del Precio del Diésel

Actualizado: 27 may 2025

Foto de camion en blanco y negro

El paro camionero en Colombia (2024), desencadenado por el aumento del precio del diésel, ha puesto en evidencia problemas estructurales más profundos en el sector del transporte de carga. Aunque el incremento del combustible fue el detonante, la raíz del conflicto se encuentra en las relaciones de poder desiguales y las condiciones laborales de los camioneros.


El Negocio del Transporte: Ganancias para Unos, Precarización para Otros


Durante años, las grandes empresas de transporte se han beneficiado del subsidio al diésel para hacer crecer sus negocios. Sin embargo, este crecimiento no se ha traducido en mejores condiciones para conductores. Por el contrario, muchos camioneros (personas que conducen camiones, porque también existen las camioneras) enfrentan una creciente precarización laboral, con bajos salarios, largas jornadas y poca estabilidad.


Las dinámicas de poder en el sector, que favorecen a las grandes empresas en detrimento de los pequeños transportadores, son un factor clave en este conflicto. Mientras unos pocos acumulan ganancias, muchos conductores luchan por sobrevivir.


Por otra parte, el gobierno argumenta que el aumento del diésel generará un ahorro fiscal significativo, estimado en 1,6 billones de pesos para lo que resta de 2024. Estos recursos, según el Ministerio de Hacienda, son necesarios para financiar inversiones en salud y educación.


Todo el escenario de tensión, a la luz de la distribución de una enorme cantidad de recursos públicos, se aumenta cuando algunos actores políticos ven la oportunidad para ganar capital electoral. Todo esto genera fragmentación en la opinión pública, con posiciones polarizadas que dificultan el diálogo y la búsqueda de soluciones.


Hacia una Política de Transporte Más Justa


Más allá de la coyuntura del paro, Colombia necesita repensar su política de transporte de carga desde una perspectiva de justicia social y cuidado del territorio. Esto pasa por:


  • Redistribución real del poder económico - Revisar las relaciones de poder para garantizar una distribución más equitativa de las ganancias entre empresas y conductores.


  • Dignificación del trabajo - Mejorar las condiciones laborales de los camioneros, con salarios dignos, jornadas razonables y protección social.


  • Transición hacia alternativas - Promover una transformación gradual hacia combustibles más limpios y eficientes, que reduzcan la dependencia del diésel y los impactos ambientales.


  • Construcción de poder popular - Fortalecer la organización de trabajadores para construir acuerdos desde abajo y evitar la instrumentalización política de los conflictos.


El paro camionero nos recuerda que detrás de las cifras económicas hay rostros humanos, complejidad y niveles de realidad con seres diversos. Poner en el centro la dignidad de los trabajadores y el bien común, para pensar la política pública de movilidad (en este caso terrestre) es la discusión que vale la pena abordar ¡Sin Culillo!


Coméntame tu opinión o si quieres agregar elementos a este diálogo. Profundiza con este video. Si puedes, aporta para esta iniciativa.


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