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El capital simbólico no paga las cuentas... o de por qué dejé de dirigir tesis Ad Honorem en la Universidad Nacional de Colombia

AVISO IMPORTANTE DE SIN CULILLO


Desde Sin Culillo, nuestra misión es generar educación política popular y desenmascarar las estructuras de poder que rigen nuestra vida cotidiana. Hoy, el debate no es sobre el gran capital en la ciudad, sino sobre cómo la precarización laboral nos afecta directamente a quienes nos dedicamos a la docencia universitaria.


Imagen de una tesis de acuerdo con Wix
Imagen de una tesis de acuerdo con Wix

Recientemente, recibí una solicitud de una estudiante de maestría de la Universidad Nacional de Colombia, egresada de Ciencia Política y Gobierno, pidiéndome que asumiera la dirección de su tesis. Me encanta el "reconocimiento simbólico" que implica que un profesor de la Facultad de Derecho y Ciencia Política me recomendara. Sin embargo, esta solicitud me obligó a confrontar de nuevo mi situación laboral y a reafirmar una decisión crucial que he tomado este año: no voy a dirigir más tesis ad honorem.


El mito del servicio y la realidad de la precariedad


Durante 15 años, lo hice. Dirigí aproximadamente 20 tesis de maestría (dos de ellas meritorias). Lo hacía por la causa, por una retribución a la Universidad Nacional, mi alma mater, y porque aprendo un montón de los procesos y el nivel de mis estudiantes. Pero, como docente fuera de la planta de la Universidad Nacional, esta labor no está considerada en mi remuneración.


Esta conciencia de clase, que agradezco a las extensas conversaciones con la profesora Jenny López y Olga Rojas, nos obliga a nombrar la injusticia estructural en la forma como lo he venido haciendo a estudiantes:


“Te cuento que este año he decidido no tomar tesis para dirección pues como docente fuera de la planta esta labor no está considerada en mi remuneración. Te aconsejo por la misma razón que hables con una persona dentro de la planta para el proceso.”


Esta es la respuesta que he estado dando, y es un consejo que extiendo a todes les colegas educadores. Pues el debate micropolítico aquí es claro: ¿la gente—estudiantes, colegas, instancias administrativas—realmente no caen en cuenta de la dedicación que implica dirigir una tesis?


La dirección de tesis es un proceso "seriamente extenso" y de una dedicación increíble en horas. En promedio, si la estudiante es autónoma, debo revisar sus textos al menos cuatro veces. Cada revisión se lleva entre tres y seis horas de mi vida, sin contar las reuniones, las sugerencias de contenido y las recomendaciones de lectura.


A lxs docentes "por horas" (fuera de la planta), solamente nos pagan por las horas de docencia. El resto de las funciones misionales de la universidad (investigación, extensión, bienestar) no están consideradas ni remuneradas para nosotras y nosotros. Si bien a los docentes de planta se les paga esta función (aunque algunas veces digan que no encuentran el "hueco" para realizarla), la diferencia es fundamental: a nosotras no se nos paga.


La política pública de la subsidiaridad No reconocida


Recientemente, un concurso de ingreso a planta del IEPRI reconoció la dirección de tesis como parte de la misionalidad investigativa. Esto comprueba que esta es una labor esencial para la construcción de saber y la misionalidad universitaria completa. Pero ese reconocimiento es, para quienes empezamos una carrera docente, un incentivo "negativo, un poco perverso" para asumir una carga sin retribución.


Yo, como anarquista y feminista que busca transformar las políticas públicas, tengo que ser tajante: el valor simbólico o el capital social del reconocimiento no va a pagar mis cuentas ni me va a sacar de la precariedad frente a la Universidad Nacional de Colombia.


No podemos seguir permitiendo que la universidad ponga en cabeza del estamento docente fuera de la planta aquellos temas que son absolutamente estructurales. Que la UNAL diga que no tiene recursos suficientes para pagar las funciones misionales que hemos venido asumiendo no es culpa nuestra. Es un tema estructural que debe resolverse en los más altos niveles de la política pública educativa.


¡Basta de carga Ad Honorem! Tu apoyo mantiene la lucha viva


El consejo No pedido de Sin Culillo es claro: Colegas docentes fuera de la planta, de la Universidad Nacional de Colombia y otras instituciones, no debemos seguir asumiendo estas responsabilidades sin una contraprestación y un reconocimiento monetario. Si se hace bien, la dedicación de tiempo es importante, y no hay una sola razón para seguir haciéndolo gratuitamente.


Para seguir desenmascarando estas injusticias en el debate micropolítico y llevando el análisis de la precariedad laboral académica al centro de la discusión pública, necesitamos tu apoyo.


En lugar de dirigir tesis gratuitamente, en Sin Culillo ofrecemos asesorías para desarrollar procesos de tesis doctoral y de maestría. ¡Si estás interesada, pregúntanos!

¡Apoya la Misión!


Si consideras que este análisis es crucial para entender la lucha por la dignificación de la docencia en la academia, por favor, haz una donación y ayúdanos a seguir con la educación política popular sin culillo. Revisa nuestros últimos aportes y contenidos para más debates polémicos sobre políticas públicas.

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